Libros: “Canta, corazón y canta”, “La palabra y la vida”, “Condiciones de la mujer en El Salvador”, “El Salvador, un proceso de lucha irreversible”, etc.
Lilian Jiménez es una de las poetas que ha contribuido al desarrollo de la literatura salvadoreña desde el exilio, y que, al igual que Mercedes Durán, se merece un mayor espacio y reconocimiento en las letras salvadoreñas.
VIDA
Creía haber nacido
Para hundirme feliz en el ensueño
Y en el fuego que impulsa acción y vida,
Para mirar pasar como si fuera un río
Al pueblo alimentando, unido.
Por los caminos de la Historia.
Pero al crecer nací de nuevo,
Reconocí a mi pueblo, ceniciento,
Con sus alas de sombra.
Habité sus ojos, su lengua y sus heridas.
Me transmitió su fiebre y me di cuenta
Que sobre el pecho llevaba mariposas negras.
Nací entonces dos veces
En vértigo sombrío.
Y denuncié
Con la verdad perfecta
Esta imperfecta vida
De tanta absurdidad entre su lógica.
Y luché contra aquellos
Que quieren estrellar los ojos
Sobre un acantilado de violencias,
Contra aquellos
que ahuyentan las palomas
al desatar un huracán funesto.
Conocí de la vida su luz propia,
Su festival de sombras.
DIOSA
A Stephen Hawkin De entre las
Piernas de la diosa
Surgió el bing-bang que se
fragmentó en millones de
estrellas
centellantes que a su vez
formaron centrífugas galaxias.
Ellas:
Astarte, Isis, Ishtar, Ochún,
Coatlicue, Tzolentzin
la Pacha Mama
reinas de la oscuridad y de la luz
del sonido y el silencio
la materia y la antimateria.
Inventario el día la noche y la
penumbra
crearon con amor de mujer
curva de la tierra
prominencias y declives a su
imagen y semejanza
moldearon sus sinuosas
cordilleras
y sus ardientes volcanes
la llenaron de pájaros
de animales revestidos de
queratina, escamas,
plumas y pelaje
y la dejaron allí sujeta nada más
a su singular ritmo y cadencia.
De entre las piernas de la diosa
surgimos las criaturas
semidioses
creadoras y procreadoras
entrelazados sus cuerpos en
ritual danza erótica
sin tabúes ni limites.
Amamantados fuimos por sus
senos
aprendimos a reverenciar su
nombre
no había entonces vencedores ni
vencidas
mujeres y hombres
iguales en desnudez y la
necesidad del abrigo
cuerpo y espíritu en unidad
dialéctica
miles de años sin que la piedra
ornamental
se convirtiera en hacha, lanza u
honda.
Después, conspiración, odios y
silencio
expulsada fue de los diversos
paraísos
mutilada su imagen
trastocado su cuerpo
los odios habitaron
Más la diosa
tercamente
una generación tras otra
de un continente a otro
reapareció entre escombros
reencarnó con sucesivos
nombres
se parió a sí misma.
Y de entre sus piernas
como un grito
una última advertencia
nació la palabra
un sentir
profundo
concluyente
y subversivo:
Mujer.
Silvia Ethel Matus Avelar (“En la dimensión del Tránsito”)
Nació en Nejapa, un pueblecito apacible al norte de San Salvador, el 12 de marzo de 1950.
“En la dimensión del Tránsito” es el recorrido de la vida de una mujer, donde se entremezclan la historia individual y colectiva.
Ese tránsito significa búsqueda, ambivalencia, encuentros, desencuentros. El tránsito hace posible la llegada a un lugar, a un punto, a otro momento de la existencia humana.
Es también la expresión poética de vivencias y afectos esenciales y cotidianos, erotismo, lucha, maternidad, diálogo, relación con otras mujeres y su riqueza existencial…y en el principio y el fin del tránsito: La esperanza.
No es la de Ella una historia especial, acaso representa un minúsculo punto de la historia, de la aportación que, día a día, realizan muchas, miles de millones de mujeres. Si el poder se mide en términos de capacidad de actuación o de transformación, ¿por qué no se reconoce como una manifestación del mismo esta actuación callada de tantas mujeres como Ella? Ningún pueblo puede progresar sin conocer su historia para asimilarla, para transformarla, para enorgullecerse de ella y para ofrecerla en legado a generaciones por venir. Las mujeres, igualmente, debemos sacar a la luz nuestra historia oculta- o ¿deberíamos decir ocultada?- para sentirnos orgullosas de nuestras antepasadas, para incorporarla a nuestro presente, para poder transformar aquellos aspectos que nos han sumido en una situación de sometimiento, para ofrecerla a la humanidad, hombres y mujeres, en su aspecto positivo, para conseguir que juntos avancemos para, juntos, hacer historia así como la vida no es nada sin la aportación de los más íntimos elementos que la conforman, la historia no es nada sin el reconocimiento del esfuerzo y las aportaciones, de las lágrimas y las alegrías de mujeres como ella.
Carmen García Palomo. Tte. Alcalde de Mujer, Juventud y empleo. Ayuntamiento de Córdoba, España.

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