
Por América Romualdo y Margarita Velado
Como activistas de los Derechos Humanos de las mujeres, buscamos evidenciar las prácticas, costumbres, políticas y normas que en nuestra sociedad matan, silencian y subordinan a las mujeres. Porque estamos convencidas de que es producto de un sistema injusto que fomenta el desprecio y odio por las mujeres.
Por eso, las mujeres en El Salvador vivimos en una inseguridad total. El Estado es incapaz de garantizar la vigencia del derecho de las mujeres a vivir libres de violencia, discriminación y acceder a una justicia eficaz, porque aún no asume su responsabilidad en la reproducción de ese sistema injusto para las mujeres, que lo hace cómplice de la violencia contra ellas.
Es importante destacar que la violencia en contra de las mujeres es una violencia grave de los Derechos Humanos internacionales y en alguna legislación nacional. Debido a los patrones de conducta de la sociedad y a la inacción del Estado para prevenir y sancionar todas las formas de violencia en contra de las mujeres sigue siendo un problema cotidiano y en aumento para todas las mujeres salvadoreñas.
Es importante destacar que la violencia en contra de las mujeres es una violencia grave de los Derechos Humanos internacionales y en alguna legislación nacional. Debido a los patrones de conducta de la sociedad y a la inacción del Estado para prevenir y sancionar todas las formas de violencia en contra de las mujeres sigue siendo un problema cotidiano y en aumento para todas las mujeres salvadoreñas.
A diez años de haber ratificado la “Convención para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia en contra de la Mujer” la violencia no sólo no ha disminuido, sino que, por el contrario, se ha incrementado y han aparecido nuevas formas de violencia como son los feminicidios.
¿Qué significa feminicidio?
Llamamos feminicidios a las muertes motivadas por el odio a las mujeres. Estas mueren a manos de esposos, compañeros de vida, o personas con quienes tuvieron alguna relación de pareja estable o no; mueren a manos de sus progenitores, familiares o amigos y mueren a manos de cualquier individuo que piensa que las mujeres son objeto de apropiación y control, a tal punto de creer que la vida de las mujeres no tiene valor.
Las feministas somos las que concretamente denominamos al proceso de exterminio de las mujeres feminicidio; y no sólo a manos de las personas unidas mediante relación sentimental, sino en todos los casos en que se percibe que la causa es el odio hacia las mujeres, casos que la mayoría de las veces quedan impunes por la pasividad del Estado ante estos hechos.
Los feminicidios: expresión de la barbarie patriarcal. Situación de la mujer en Guatemala y en El Salvador.
En el año 2004, la relatora de la Organización de Naciones Unidas Yakin Ertük, visitó nuestro país como parte de una gira por Guatemala y México para verificar la situación de la violencia contra las mujeres y los asesinatos de estas. También Susana Villarán, relatora de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, visitó Guatemala y criticó la precariedad de los recursos que el Estado de Guatemala destina para la investigación de los feminicidios.
En el informe, la relatora Villarán constató que en Guatemala durante los años 2001 a 2004 se registraron 1,188 asesinatos de mujeres. Sólo en el año 2004 se registraron 352 feminicidios, el 21% fueron precedidos por violencia intrafamiliar y las víctimas en su mayoría, pese a haber solicitado las medidas de protección no las obtuvieron. Un 20% se le atribuye a las maras y en el 48% de los casos no se ha identificado al agresor.
El informe de la PNC indica que del año 2001 al 2004 ocurrieron 677 homicidios contra mujeres y que se realizaron 195 detenciones, lo que representa un 28.8% del total de homicidios. Además, esto no significa que el feminicidio haya sido condenado por el delito. El informe no trasciende de lo obvio y carece de datos específicos.
Como vemos, nuestro país está en condiciones más precarias que Guatemala, ya que ni la PNC ni la Fiscalía utilizan como es debido la información que las mismas víctimas brindan. No olvidemos que el Estado de El Salvador está obligado mediante la “Convención de Belem Do Pará” a actuar con la debida diligencia para investigar los casos y así lograr sancionar a los responsables. Todo ello envía un mensaje de terror e intimidación a un grupo social determinado, a las mujeres y a la sociedad en su conjunto. También es relevante apostillar que la mayoría de las víctimas son mujeres jóvenes.
Denuncias de delitos cometidos contra mujeres, niñas y niños. 2001-2004
La situación de los feminicidios no es simplemente una cuestión numérica, sino que existe un recrudecimiento generalizado de violencia a nivel nacional debido a un contexto que la potencia. Los datos que a continuación detallamos lo reflejan.
Durante el mes de mayo de 2005, según fuentes públicas, han asesinado a 10 mujeres, entre estas a una psicóloga del Juzgado de Familia de Santa Ana. Del total de feminicidios, 6 han muerto junto con sus hijas y dos de ellas a manos de sus esposos miembros de la PNC. Las edades de las mujeres adultas oscilan entre los 18 y los 45 años. El peligro de quedar atrapadas en las construcciones sociales
Es necesario reiterar que nuestra conducta y forma de pensar es producto de una construcción social que se recrea día a día. Muchas veces las conveniencias sociales impuestas están tan arraigadas en nuestro inconsciente que llegamos a ver como “normales” o “habituales” y sin solución un montón de situaciones que no lo son en absoluto. En nuestra sociedad está permitido, por ejemplo, que los más pobres aporten más al desarrollo social; sólo analicemos las siguientes situaciones:
* La imposición del IVA a los productos de la canasta básica.
* La estrategia de subsistencia de las remesas familiares.
* La falta de escrúpulos a la hora de llamar histéricas a las mujeres intoxicadas de unas maquilas. * Aún estamos esperando la investigación del Ministerio de Trabajo.
* La estrategia de subsistencia de las remesas familiares.
* La falta de escrúpulos a la hora de llamar histéricas a las mujeres intoxicadas de unas maquilas. * Aún estamos esperando la investigación del Ministerio de Trabajo.
* El envío por parte del Gobierno de tropas a Irak, aún a sabiendas de que esa decisión perjudica a las mujeres.
* El feminicidio en contra de la niña Katya Miranda todavía está en la impunidad.
* El feminicidio en contra de la niña Katya Miranda todavía está en la impunidad.
Por todas estas injusticias, las feministas salvadoreñas desde hace más de dos años hemos venido denunciando y presentando peticiones para que se fortalezca la investigación para estos hechos. Pero nos encontramos frente a la indiferencia institucional que se manifiesta en mínimos recursos dedicados a prevenir y erradicar los feminicidios y en una gran apatía a la hora de investigar los hechos. Esto fortalece el sistema de injusticia contra las mujeres, reforzando que la idea de que su vida en El Salvador No Vale. Las feministas de muchos otros países del mundo, seguimos proponiendo:
* La legislación sobre violencia integral contra las mujeres y sobre el feminicidio como delito de lesa humanidad.
* La atención y el apoyo institucional a las mujeres víctimas de violencia.
* El fin de la impunidad. Los gobiernos deben asumir su responsabilidad y mostrar su compromiso con el esclarecimiento de los hechos y el castigo a los culpables.
* La reparación del daño.
* La legislación sobre violencia integral contra las mujeres y sobre el feminicidio como delito de lesa humanidad.
* La atención y el apoyo institucional a las mujeres víctimas de violencia.
* El fin de la impunidad. Los gobiernos deben asumir su responsabilidad y mostrar su compromiso con el esclarecimiento de los hechos y el castigo a los culpables.
* La reparación del daño.
Estamos convencidas de que es vital que nos unamos todos y todas para poner fin a las tradiciones, prácticas y las leyes que perjudican a las mujeres. Es una lucha por la libertad de las mujeres para ser protegidas como humanas, sin necesidad de pedir permiso para hacer lo que nuestra razón nos dicta.
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