Los testimonias que vienen a continuación quieren transmitir un mensaje de aliento y de ánimo a muchas mujeres. Quieren contar cómo, a pesar de la falta de políticas públicas enfocadas a favorecer la equidad de género, hay mujeres que ahora reconocen sus derechos y son capaces de defenderlos.

Y que a pesar del retroceso en el tema de Derechos Humanos que se está produciendo en El Salvador, existen mujeres que han superado situaciones difíciles de opresión y de violencia. Que han aprendido que su vida continúa mucho más allá de los espacios privados. Mujeres que ahora son conscientes de que aguantar la violencia en cualquiera de sus facetas supone aceptar una violación de sus derechos y que ser sumisas sólo es asumir otra de las imposiciones de la sociedad patriarcal.

Aquí presentamos las declaraciones de siete mujeres empoderadas que han elegido la autodeterminación. Que han optado por encontrar su propio camino. Estas solo son las primeras.

María Esperanza Alvarado
Participó en un curso de alfabetización económica impartido por Las Dignas.

Conocí a Las Dignas por medio de una compañera del Centro Atención del Distrito V, la Alcaldía de San Jacinto, porque yo colaboro allí en lo que puedo. Estando allí me invitaron a capacitaciones, vine al curso de alfabetización económica, que me gustó mucho. Yo desconocía todo esto antes, que existían estas organizaciones…

Este curso me ha aportado mucho. Primeramente, me enseñó a ser más consciente de todo, más liberal, porque yo siempre había sido demasiado sumisa, por decirlo de alguna manera. Demasiado esclavizada. Las Dignas me ayudaron a abrir los ojos y a cambiar mi sistema de vida, mi rutina.

Nos hablaron de TLC (Tratado de Libre Comercio) y de proyectos que tenía el gobierno que nos perjudican muchísimo a nosotras; y nos dieron nociones de comercio, porque hay muchas compañeras que trabajan en el mercado.

Esto la cambia bastante a una. He aprendido mucho de la convivencia con las compañeras, la participación, las ganas de la gente. Y me han hecho mucho bien en muchos aspectos, he aprendido a valorarme a mí misma, a tomar tiempo para mí.

Una cosa bien bonita que pasé allí es que hicimos un sociodrama como tipo mercado, como si fuera realidad. Eso me gustó mucho. Y todas las demás dinámicas que vivimos allí. Una que me divirtió mucho fue la de la “orquesta loca”, consistía en que cada una éramos un instrumento de música. Y esto servía para relajarnos y dejar la mente en blanco si algún día veníamos aburridas o estresadas o con algún problema de casa. Porque, como ya le digo, allí hay una convivencia muy bonita, entre todas nos conocemos, así que ya te sientes en ambiente.

Yo pienso que Las Dignas están trabajando bastante bien. Lo único, animarles a que sigan adelante llevando a cabo este tipo de capacitaciones, porque yo siento que a una también la sacan de su vida diaria de la rutina. Yo estoy como loca por volver a hacer algo así.

Jasmina Margarita Turcios
Trabaja en promoción de los Derechos de las mujeres. Participó en la Escuela de Debate Feminista.

Estuve en un grupo de sensibilización, trabajando con una psicóloga. Y todo el contacto con ellas empezó por una respuesta que mi hijo mayor me dio. Él sentía que yo estaba muy encima de él, tratando de controlar todo, y me dijo: “Constrúyase una vida para usted”. A raíz de eso comencé a buscar y fue una sorpresa para mí encontrar a Beatriz. Esto fue por el año 95 ó 96. Y en la Escuela de Debate Feminista ya hacía años que tenía ganas de participar, pero nunca había tenido el espacio hasta el año pasado.

Ha significado más conocimiento, el saber contestarme muchos por qués. Por qué las mujeres nos comportamos de ciertas maneras, por qué las mujeres vivimos este tipo de socialización. Aprendí que hay diferentes tipos de feminismo, a veces la gente en la calle tiene miedo de esta palabra ¿verdad? (se ríe). Gracias a ella ahora puedo leer con más propiedad y puedo rechazar algunas cuestiones con las que no estoy de acuerdo.

Ahora cuestionó algunas cosas que no me parece que sean justas para nosotras. Así que sí pienso que he aprendido bastante. Y este ejemplo también se lo estoy enseñando a mis hijas, transmitiéndoles que no tienen que tener hijos por obligación, que las mujeres podemos optar a otras cosas.

Yo creo que una de las cosas que quizá se quedan cortas en la Escuela de Debate es que se tocan temas que nos mueven los sentimientos a muchos y después no se hablan demasiado, se corta. Recuerdo, por ejemplo, el tema de las mujeres insertadas en la guerra. A mí me gustaría que se diera más tiempo, porque ya se sabe que los procesos emocionales llevan tiempo, y es lo que la escuela no tiene porque hay que ir avanzando con el temario. Entonces hay cosas que se quedan como en el aire.

Una de las cosas que más me llamó la atención es que se crea como una magia con la comunicación entre las mujeres y nos soltamos a hablar, encontramos en la escuela espacio. Y quizás lo que más me gustó fue ver mujeres jóvenes, diferentes, decidiendo por ellas mismas, hablando de sexualidad…

Paola Rosales
Profesora del Complejo Educativo Ingeniero Guillermo Borja Nathan. Pertenece a la Red Docente para la Equidad de Género.

A las Dignas las conocí a través de una amiga, ya que su institución habían llegado ellas previamente a trabajar. Así las conocí y les pedí ayuda para que vinieran aquí a la escuela a trabajar. Se empezó a trabajar con la sensibilización de docentes mediante capacitaciones.

La sensibilización de género cambia todo esquema de vida, también a nivel personal, se forma otro pensamiento diferente. Incluso el trato y la convivencia con los hijos cambian, y se ven otras posibilidades para nuestras hijas.

Hay tantas cosas que contar…pero algo que me ha llamado la atención, y me ha gustado muchísimo es el cambio mental de las jovencitas, yo ya no estoy muy detrás de ellas porque ellas mismas han aprendido a defenderse. En primer lugar el vocabulario, si cualquier docente o cualquier persona viene a dar una charla y dice algo con lo que no están de acuerdo, ellas se paran y lo dicen: y en segundo lugar, ellas saben en qué consiste el acoso y no se dejan.

Ellas denuncian de frente. Y no solamente de las chicas, porque parece que todo el mensaje va dirigido sólo a ellas, pero no. Muchas iniciativas vienen por parte de los varones. Si ellos ven que hay algo anormal, que a las chicas se les está involucrando en algo injusto, ellos las incitan a que hablen y se quejen, y las apoyan. Las respaldan en sus decisiones. Estoy contenta porque pienso que éste es un aprendizaje de ambos. Ellos están aprendiendo cuál debe ser su papel en la sociedad para con las mujeres, y ellas también; pero ten en cuenta como la mujer tiene muchas más restricciones desde que nace, le cuesta más salir. Pero encuentra apoyo en sus compañeros.

He desarrollado, sobre todo capacitaciones de género. Hay también un grupo promotor de género, integrado por diez alumnos y alumnas. Cuando ya se reúne este equipo, son los que van a las capacitaciones y vienen después a hacer efecto multiplicador acá. Y ahora también hemos montado el “Teatro no sexista” al que se apuntan sobretodo chicas y chicos que estén interesados en el teatro y que tengan habilidades para ello.

El modo de trabajo de Las Dignas sí me gusta. Lo único que mejoraría es que antes para las capacitaciones se entregaban más panfletos, más información para poder darles a las muchachas y a los muchachos y ahora hay menos.

Maribel Hernández
Participa en la Concertación Feminista Prudencia Ayala y en la Escuela de Debate Feminista.

En el año 92 conocí a Las Dignas a través de una amiga. Ella me decía que me vendría bien entrar en contacto con ellas por el estado de violencia en que yo vivía. Yo estuve 10 años casada con un hombre que me golpeaba, y cuando yo conocí a Las Dignas yo recién me acaba de separar de mi segunda pareja, que también me maltrataba.

La verdad que cuando llegué estaba muy mal, mi salud, mis hijos… no le veía salida a la situación. Hicimos un programa muy lindo, un programa cerrado, es decir, era un contrato que firmamos al iniciar y no podía entrar nadie más, porque íbamos a tratar temas muy privados. Era como un renacimiento, eran 9 meses. Como volver a renacer a una nueva vida. También había grupos de apoyo y terapias individuales, a mi me ayudaron muchísimo.

Las Dignas me han permitido convertirme en la mujer que soy ahora, me siento feliz. He logrado como mujer el éxito que quería, he logrado mi propio negocio, trabajar en lo que quiero, recuperar mi autoestima, saber que no necesito a nadie a la par mía para vivir, para, como mujer, existir. Antes mi vida era puro sometimiento. Ahora tengo mucho más claro lo que es la violencia en todos los aspectos y me dedico a ayudar a otras mujeres, esa es una de mis misiones más grandes. Y admiro mucho esta institución porque ellas han sido las pioneras en el país, las que han puesto la cara y han roto los esquemas y este sistema tan difícil en el que vivimos.

Cuando a las chicas del programa de violencia creyeron que ya teníamos bastante tiempo pues nos vieron preparadas para que reprodujéramos el proyecto, y entonces entramos a formar parte de los grupos de apoyo pero de Las Dignas, en los programas, como voluntarias. Ya sabíamos un poco más de todo lo que era violencia intrafamiliar, pero creyeron necesario formar un programita donde nos preparan como para que nosotras también pudiéramos formar nuestros grupos de mujeres violentadas en nuestras comunidades. Y así nos empezaron a dar enseñanzas sistemáticas, sobre cómo tratar a mujeres violentadas, cómo convocar prensa…Tras todo esto a mí me entraron ganas de ir a la Escuela de Debate, pero todavía mi personalidad no tenía suficiente estructura y además tenía 5 hijos que cuidar.

Yo siento que todo mi vida con Las Dignas fue una anécdota (se ríe). No, pero una anécdota que nos sucedió es que estuvimos preparando una campaña para hacer en el día de la No Violencia, y se nos ocurrió ir al mercado y hablar con las mujeres de allá sobre el acoso sexual, para empoderarlas. Presentamos el proyecto a Las Dignas y les encantó, así que fuimos al mercado a preparar gente, a hablar con las mujeres… con papeletas, pancartas y demás. Pues cuando los hombres se dieron cuenta de lo que veníamos a hacer, empezaron a tirarnos mandarinas, tomates... porque vieron que estábamos hablando a las mujeres de que ellas no tenían que aguantar el acoso sexual y que podían denunciar, y a ellos no les convenía.

Yo creo que sería importante trabajar con las jóvenes y las niñas violentadas. Porque es cierto que la ayuda llega cuando ya estamos bien arrastraditas, bien golpeaditas…Es triste cómo las jovencitas empiezan su vida ya sumidas en la violencia y ellas ni siquiera se dan cuenta.

Luisa Guadrón Urquillo
Asiste a las reuniones sobre el tema de violencia.

Pues hace más de un año vine a Las Dignas. Yo primeramente, por el problema de violencia que tenía, comencé yendo al Seguro; allí me atendieron en salud mental. Pero yo sentía que necesitaba más, y una vecina me recomendó la Casa Maya. Ya allí, una trabajadora me aconsejó acudir a Las Dignas.

Venir acá fue muy importante, ya que yo estaba intentando averiguar sobre asesoría jurídica y también psicológica. Yo sentía que ya me ahogaba. Pero a través de oír casos de las demás compañeras que vienen, va una aprendiendo y tomando conciencia de que no tiene sentido estarse aguantando toda la vida solamente porque una no ha estudiado y no está preparada. Por esto la marginan a una y parece que la condenen a aguantar todo lo que le venga encima, sobre todo el marido o el compañero de vida. Él cree que jamás podrás tomar la decisión de quedarse sola, y menos con los niños.

Psicológicamente he mejorado mucho. Porque yo antes no era feliz, mi compañero y yo salíamos pero aquello sólo era ya apariencia. Yo estaba mal, nunca sentí ningún apoyo por su parte. Yo antes me deprimía bastante. Ahora ya no me sucede eso. No he superado del todo, pero estoy en camino. Ahora me pregunto por qué he aguantado ciertas cosas tanto tiempo.

Algo que me ha llamado la atención y que me ha gustado es el trato que dan, y la atención psicológica. Si no me hubieran apoyado así, yo creo que no habría podido con esto. Una viene aquí buscando ayuda y recibe un apoyo incondicional. Y no sólo de Las Dignas, sino también de las demás compañeras, con las que haces gran amistad. Es bonito el apoyo que nos damos entre todas. Y también los talleres nos ayudan.

Yo no siento que en ningún momento haya algo que no me guste por parte de ellas. En todo lo que les he pedido apoyo me lo han dado, por ejemplo ahora que ando con los papeles, siempre hay una chica que me acompaña y me ayuda. Les estoy sinceramente muy agradecida.

Patricia Dubón
Trabaja en la Coordinadora Nacional de la Unidad de Defensa de los Derechos del Trabajador

En junio de 2003 Las Dignas se acercaron a nosotras para ofrecernos un apoyo que podían darnos, porque estaban más cerca de las mujeres de las maquilas, que acuden donde ellas a pedirles ayuda. Las Dignas las remitían a nosotras. En diciembre de 2003 hicimos un convenio de cooperación, que iba a consistir en que Las Dignas nos iban a remitir a las trabajadoras y también trabajadores para que nosotros les atendiéramos.

Como ellas apoyan con el tema del trabajo en las maquilas, quizá son las que más se acercan a las mujeres, porque nosotras no tenemos oficinas móviles. Nosotras las apoyamos con datos estadísticos y capacitaciones. También ellas nos han ayudado con la divulgación de derechos laborales.

Los derechos laborales van cambiando, va habiendo nuevas formas de contratación y estrategias de los empleadores que, lamentablemente, violan muchas veces los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Entonces, nosotras propusimos a Las Dignas realizar unos folletos informativos sobre derechos laborales que se llaman “Conozcamos nuestros derechos”.
Y así, los publicamos. Ellas nos apoyaron a través del Programa de Justicia Económica. Es un folleto que les ha servido a las trabajadoras y trabajadores para informarse de sus derechos y obligaciones.

Este trabajo con Las Dignas más que nada he conseguido tomar conciencia. Entender que muchas veces, como mujeres, permitimos muchas cosas. Se consciente que todavía siguen existiendo muchas barreras e injusticias entre el hombre y la mujer, por ejemplo en los salarios. Nosotras y nosotros aquí estamos cerca de los trabajadores y trabajadoras, no vemos diferencias entre los sexos, sólo protegemos sus derechos.

Como anécdota recuerdo una capacitación que nos dieron sobre Género y Trabajo, en la que fuimos analizando cómo desde las escuela ya te van inculcando diferencias y estereotipos de género; y que esto se da incluso en la familia, por ejemplo cuando las mamás no permiten que los hijos hagan las tareas de casa, y sin embrago, las hijas sí. Ahora yo trato de dar una educación justa e igualitaria a mis hijos e hijas. Aprendí mucho y me sorprendí de todos los estereotipos que nos son transmitidos desde que estamos bien chiquitas.

Sobre el trabajo de Las Dignas, la verdad es que no tengo ninguna observación negativa de ellas, hemos logrado estar en sintonía. Ellas siempre han mostrado gran apertura hacia nosotras. Creen en el proyecto que manejan y tienen un peso importante en la sociedad.

Wendy Mercedes Grande Alvarado
Estudiante de derecho. Voluntaria en el Programa de Violencia.

Yo acudí hace casi tres años a Las Dignas para realizar un proyecto de horas sociales, porque soy estudiante de la UCA. Me recibieron, me dieron capacitaciones y comenzamos a trabajar dando atención a mujeres que sufren violencia. Básicamente es asesoría jurídica. Terminé en unos 6 meses mis horas sociales y continué como voluntaria, realizando el mismo trabajo, porque me gustó mucho.

Siempre doy asesoría legal a mujeres, acompañamientos para ir a los juzgados cuando lo necesitan, ir con ellas a la Procuraduría… ahora últimamente estoy colaborando también con el Programa de Educación, dando charlas en un centro educativo a chicas que están enfrentando violencia.

Las Dignas me cambiaron completamente la vida. Ellas me han dado unas herramientas que yo necesito para tener una vida feliz, para tener un pensamiento mucho más crítico. Siento que me he empoderado muchísimo, personalmente he cambiado, ya no soy la misma, y los cambios han sido positivos. Tengo mucha más conciencia sobre mis derechos y soy mucho más madura como mujer.

Recuerdo que me impactó mucho el caso de una mujer a la que dimos acompañamiento. Ella estaba solicitando cuota alimenticia y me enviaron a acompañarle porque la gente de la Procuraduría no quería asistirle debido a que ella era una persona no letrada, no había estudiado. Allí la trataban mal, le gritaban…Lo más impactante fue que incluso a mí, cuando llegué con ella, y estando respaldada por una ONG, me trataron igual, me gritaron. No nos dejaron ver el expediente y mucho menos hablar con el abogado. Fue muy desagradable.

Metieron al final a la señora en un cuarto con la abogada y aunque empezaron a gritarle. Yo, en ese momento, estaba muy enojada y, aunque no me permitían entrar, entré. Me identifiqué ante la abogada y ella me dijo que no había problema, que la atenderían bien, pero no le creímos. Así que decidimos enviar un documento a la Procuraduría de Derechos Humanos. La Procuraduría llamó a las personas que nos habían atendido porque les dimos sus nombres e incluso ofrecieron a la señora denunciarles.

Al final, se logró sacar bien su caso. La atención y le dieron la cuota que ella solicitaba. Algunos casos como este salen bien, otros no, cosa que no deja de darte importancia. Pero da mucha rabia que muchas mujeres, por el simple hecho de ser mujeres y a veces iletradas, no les creen que sean víctima de violencia. Así, además de sufrir violencia en su casa, también son violentadas en estas instituciones.

Del trabajo de Las Dignas sólo que quizá lo que podrían mejorar es que hubiera más cooperantes y se desarrollaran más proyectos. Por lo demás, me gusta mucho la manera de trabajar.

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